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Viaja un siglo atrás y adéntrate en el Buque de los Sueños. En su interior, las vidas y las historias de las 2,208 personas que depositaron sus ilusiones, sus esperanzas y sus anhelos en él. Conoce de su propia mano esta travesía que ya es eterna, conoce la Verdadera Historia del Titanic.


domingo, 26 de abril de 2015

John Jacob Astor IV, el hombre más rico del barco

La vida del “hombre más rico del barco” siempre ha sido de las más laureadas y conocidas con respecto al Titanic. Cabe destacar sin embargo que nunca fue real este sobrenombre, aunque sí era uno de los cuatro más adinerados junto a los Cardeza, los Straus y Benjamin Guggenheim. Aclarado este punto, conozcamos mejor a esta figura con una vida extraordinaria. 
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John Jacob Astor
Se podría decir que John Jacob Astor se encontraba inmerso en el comienzo de una nueva vida. Tras un matrimonio repleto de constantes discusiones y escándalos de infidelidad, al fin había encontrado eso que siempre había estado buscando, la tranquilidad, y lo había hecho de la mano de una hermosa joven de la que se había enamorado perdidamente. Poco le importó que ella fuese casi dos años menor que su primogénito o las burlas y cotilleos que la prensa y toda la alta sociedad neoyorquina les dedicarían, iba a convertirla en su esposa.

La pareja se había conocido en 1.910, tan sólo un año después de que saltase el escándalo del divorcio de John Jacob y su primera esposa Ava Lowle Willing. Se habían casado 19 años atrás, el 17 de febrero de 1.891 en una ceremonia ostentosa y digna de su apellido. Se cree que la futura novia tuvo dudas con respecto al enlace desde el primer momento, llegando incluso a suplicar no hacerlo la noche de antes. Posiblemente esa reticencia de Ava se debiese al éxito de Astor con las mujeres. Su porte alto, su indudable atractivo físico y por supuesto su extensa fortuna, había hecho que todas las féminas de la época quisieran acercarse a él. A pesar de todo, finalmente John y Ava se convirtieron en marido y mujer. Juntos tuvieron dos hijos, William Vincent, nacido en 1.891 y Ava Alice, nacida en 1.902 y de la que se dijo era fruto de una infidelidad de su madre, aunque esto nunca fue cierto.   

Ava Lowle Willing y sus dos hijos, Vincent y Ava Alice Astor

Bisnieto de uno de los primeros millonarios estadounidenses, John Jacob, llamado Jack cariñosamente, había nacido el 13 de julio de 1,864 en Rhinebeck, Condado de Dutchess, Nueva York en el seno de una familia muy adinerada y conocida en los altos círculos sociales. Era el pequeño de cuatro hermanas y el único varón, lo que provocó que su madre se desviviese por él llegando a tenerle demasiado sobreprotegido e incluso sometido.
Asistió a uno de los más prestigiosos colegios de la zona, St Paul's School, una escuela exclusiva para chicos episcopalianos que en la actualidad sigue desempeñando sus funciones. Más adelante estudiaría ciencias en la Universidad de Harvard, sin embargo no existen registros de que finalmente acabase la carrera. 

La escuela St Paul's School en la actualidad
                                                                                   
De joven se interesaría por varios temas siendo en especial su devoción la ciencia y los avances tecnológicos. En 1,894, con 30 años John publicaría su novela “Viaje a otros mundos” (A journey in other worlds) con la cual tuvo un considerable éxito y le reportó una pequeña fortuna. En ella hablaba del mundo en 2,088, en el cual imagina una línea de teléfonos mundiales, aviones gigantescos y la vida en planetas como Saturno o Júpiter. Muchas de estas cosas se harían realidad años después.

Ilustración que representa al Hotel Waldorf-Astoria
en su antigua ubicación
En  1,897, se involucraría en los negocios familiares llegando a formar el hotel Astoria, que ubicó al lado del de su primo el vizconde William Waldorf Astor, el Waldorf construido en 1,893 y con quien tenía cierta rivalidad. Más adelante ambos complejos se fusionaron para formar el Waldorf-Astoria, que se encontraba unido por un pasillo conocido como “el callejón de los pavos reales” debido a las numerosas personalidades que por él pasaban.

En el año 1,928 el hotel fue derruido dejando paso al famoso edificio Empire State Building, siendo realojado el Waldorf-Astoria en Park Avenue, Manhattan, donde aún funciona en la actualidad y se ha convertido en uno de los hoteles más lujosos y famosos de toda Nueva York. De hecho la notoria “ensalada Waldorf” fue creada en este complejo.

El 4 de septiembre de 1,904, abrió sus puertas el segundo de los hoteles de John Jacob Astor, el  St Regis, que se construyó como complemento del Waldorf-Astoria y que estaba situado en la quinta Avenida, muy cercano al famoso parque Central Park. Dos años más tarde, el 23 de octubre de 1.906, se inauguró el tercero y último complejo hotelero perteneciente a Jack el The Knickerbocker, que se encontraba en en la esquina sureste de Broadway y la calle 42. Ambos hoteles siguen ejerciendo sus funciones en la actualidad, aunque el último reabriría sus puertas en febrero de 2,015, tras haber sido durante décadas un edificio de oficinas.

Las fachadas de los hoteles St Regis y TheKnickerbocker en la actualidad

Los hoteles, sin embargo, no eran la única propiedad de John. También poseía una casa de campo llamada Beechwood, que tenía 39 habitaciones en Newport, Rhode Island, una finca en el Valle de Hudson, con una extensión inmensa y que en la actualidad parte de ella llamada “Astor Courts” se utiliza para celebraciones de boda, como la de la hija del ex presidente Clinton, el yate Nourmahal con el cual salía en numerosas ocasiones, un palco en la Metropolitan Opera y una mansión en la Quinta Avenida que era su domicilio habitual. También era propietario por herencia familiar de un montón de edificios situados en los barrios más marginales de la ciudad. Debido a las pésimas condiciones en los que se encontraban, John obtuvo varias críticas que hicieron que en el año 1,900 vendiese varias de las edificaciones que peor se encontraban.

John Jacob Astor hacia 1,989-1,900
con su uniforme de Coronel
En 1,898 Jack fue nombrado Teniente Coronel y participó en la Guerra de Cuba, donde finalmente los estadounidenses conseguirían ganar a los españoles consiguiendo así su independencia. Durante este enfrentamiento, financió una unidad de artillería que sería conocida como la “Astor Battery” (Batería Astor). Ese mismo año patentó uno de sus muchos inventos, un freno de bicicleta y un desintegrador vibratorio que produciría fertilizante a través del musgo, además de participar en el desarrollo de una turbina.
Su interés desmedido por la tecnología le hizo conocer a Nikola Tesla, de quien se haría muy amigo. Tesla fue un inventor que estuvo involucrado en la formación de la electricidad comercial y a quien Ava, la mujer de Jack, admiraba profundamente. Muy posiblemente este fuera el principal desencadenante de esta relación amistosa y comercial, que se prolongó en el tiempo durante varios años. Astor incluso produjo varios de los proyectos de su amigo, sin embargo las diferencias de opinión sobre unas lámparas fluorescentes que Tesla había creado, hizo que ambos hombres separaran sus caminos. En 1,912 habían comenzado lentamente a retomar sus negocios y relaciones, sin embargo el Titanic les impediría avanzarlas.

Jack también estaba involucrado con los deportes náuticos. Participó durante varios años en las regatas de la Copa América y en una ocasión fue denunciado por la familia Vanderbilt debido a que su yate, el North Star había sufrido daños tras una colisión con el de Astor, el Nourmahal.

Era bien sabido que al Coronel le gustaba la buena vida y pronto adquirió un coche con el que tuvo varias multas por exceso de velocidad. Para él no suponían ningún problema, su fortuna estaba estimada en más de 87 millones de dólares y su apellido le abría cualquier puerta. Como la mayoría de los nombres ilustres de la época, Astor valoraba el dinero y el éxito, y llegó a decir en varias ocasiones que “un hombre con un millón de dólares es como si fuera rico”.

En el año 1,908, tras una larga enfermedad decadente, fallece su madre que siempre fue un motor y a la vez un freno para él. Quizás este hecho desencadenaría los acontecimientos venideros y finalmente en 1,909, tras 18 años de matrimonio, John y Ava se divorciaron. A pesar de las constantes desavenencias y relaciones extramatrimoniales sobretodo por parte de él, no era habitual que una pareja tan consolidada acabase de este modo. Para el Coronel probablemente sería toda una liberación, su mujer y su madre habían supuesto un yugo para él que no le había permitido ser quien quería ser. Desde ese momento el carácter lúgubre y retraído de Jack cambió considerablemente, dejando verse más por diferentes eventos y siendo más afable y sociable.

Tan sólo un año después, en 1,910, Astor conoció a Madeleine, una bella joven de 17 años durante unas vacaciones en Bar Harbor, Maine. Pronto quedaría prendado de ella. Empezó a invitarle asiduamente a todas sus propiedades, invitaciones a las que la joven y su madre accedían gustosamente. Jack se sentía completamente fascinado por ella, era guapa, tranquila y estaba claro que le respetaba. Nunca había recibido esto de Ava, o al menos ya ni se acordaba. Con la joven podía ser él mismo, podía encerrarse en su laboratorio para probar nuevos inventos sin que ella se quejase, es más, incluso le gustaba. Por su parte, Madeleine probablemente se sentiría deslumbrada por sus intereses polifacéticos, su porte elegante y formal y, por qué no decirlo, también por su inconmensurable fortuna.

La joven Madeleine Talmadge Force
El sábado 9 de septiembre de 1,911, el Coronel John Jacob Astor, de 47 años y la joven Madeleine Talmadge Force, de 18 se casarían en la casa de campo Beechwood, bajo la atenta mirada de todos sus familiares y amigos. Fue un día maravilloso y John no podría parar de mirar a su mujer, más hermosa y perfecta que nunca. 
Pero no todos estaban tan felices como él. Su hijo mayor Vincent hacía las veces de padrino de su padre, sin embargo no podía comprender qué hacía él casándose con una joven que bien podría ser su propia hija. Resignado, el chico se dedicó a sonreír, la élite de la sociedad eduardiana hipócrita por naturaleza, no hubiese entendido otra cosa. Tampoco fue una tarea grata para el sacerdote que ofició la breve ceremonia, muchos se habían negado a celebrarla debido al divorcio de Astor y le supondría en un futuro problemas con sus fieles. Pero a Jack y Madeleine todo esto les daba igual, ambos se sentían fascinados el uno por el otro. John le llegó a decir a su esposa que "ahora que estamos felizmente casados, ya no tiene importancia lo difícil que fue mi divorcio. Un nuevo matrimonio debería ser legal siempre, es la condición más feliz para el individuo y la comunidad”.

El recién estrenado matrimonio Astor empezaría su vida en común plagada de rumores y cotilleos, tanto es así que la prensa amarillista de la época bebía los vientos por ellos, sabiendo de por sí que su historia era éxito asegurado en sus publicaciones. En algunas de las páginas de éstas era llamado por el pseudónimo Jack-Ass (burro o asno en inglés), dando a entrever su carácter serio y recio por el que se había caracterizado antes de su divorcio.

Jack Astor y su esposa Madeleine en 1,911, poco antes de partir a su luna de miel 

John y Madeleine cansados del ajetreo que parecía causar su relación, decidieron huir de todo y de todos en un viaje de luna de miel por el Mediterráneo y Egipto. Curiosamente se marcharían a bordo del hermano gemelo del Titanic, el Olympic. Se llevaron consigo a Kitty, una de sus perras Airdale Terrier, la favorita de John. También con ellos viajarían tres sirvientes, el mayordomo personal de Astor, Victor Robbins, la doncella de Madeleine, Rosalie Bidois y Caroline Endres, enfermera privada de la pareja.

Los Astor compartirían varias jornadas de su viaje con una dama de Colorado a la que no parecía importarle el escándalo que había tras el matrimonio. Muchos de sus amigos o miembros destacados de la alta sociedad neoyorquina, habían dado la espalda a la pareja, sin embargo a Margaret Brown, que años después sería llamada por todos conocida como la Insumergible Molly Brown, nunca mostró signos de reproche. Parece ser que Margaret y John se divertían juntos, quizás debido a sus diferentes caracteres. Mientras que ella era una mujer extrovertida e incluso descarada, Astor siempre solía mantenerse en su sitio, no siendo conocido precisamente por sus bromas, aunque desde su divorcio había relajado su serio temple.

El recién estrenado matrimonio de paseo con Kitty a finales de 1,911
Ya en Egipto, mientras formaban parte de un crucero por el Nilo, la adorada perra de Jack se perdió. Tras desembarcar de la nave Kitty se había alejado de allí y no supo volver. Estuvo varios días desaparecida para disgusto de su dueño, que vio como las jornadas pasaban y tendría que continuar con la travesía. 
Dejó a cargo a varios egipcios a los que prometió una gran suma de dinero si conseguían dar son su paradero y finalmente, un par de días después, la perra volvió con su angustiado dueño entre ladridos de alegría. 
Este hecho provocaría que Astor no quisiera separarse más de su mascota, no perdiéndola ojo en ningún instante.                
En esta entrada podrás saber más sobre los perros del Titanic.

En algún momento del viaje, Madeleine descubrió que estaba embarazada. Jack estaba exultante, no podía haber mejor noticia, su mujer y él tendrían un hijo que colmaría su felicidad. Sin embargo, el estado de la joven provocó que tuviese un constante malestar y tras cumplir el primer trimestre de gestación, rogó a su marido regresar a casa. Él atendió sin demora los deseos de su esposa y reservó los pasajes de primera clase para volver a bordo del Titanic.

Emilio Portaluppi
En el año 2,012, con motivo del estreno de un documental sobre los pasajeros italianos en el buque, surgió el fuerte rumor de una posible relación extramatrimonial de Madeleine con otro pasajero de segunda clase, Emilio Portaluppi, de 30 años. Esto es categóricamente falso, aunque si bien es posible que Emilio conociese a la pareja tras haber trabajado para ellos como escultor. Puede ser que él se sintiese atraído por la joven, su belleza era completamente evidente y quizás se sintió deslumbrado platónicamente por ella. Sin embargo, esto ni siquiera puede probarse y esta historia, más con fines de buscar similitudes con la pareja protagonista de “Titanic” de James Cameron que con base real, se desmonta por sí misma.

El miércoles 10 de abril de 1,912, el matrimonio Astor se encuentra esperando impaciente la llegada del buque en el puerto de Cherburgo, su primera escala. Madeleine está agotada y Jack no puede creer la demora con la que el Titanic llega. Lo que no saben es que en el puerto de Southampton, de donde partió, han tenido un incidente menor con un barco llamado New York, del que ambos han salido ilesos, sin embargo este hecho ha provocado que el buque más grande y lujoso del mundo llegue con una hora de retraso. Finalmente a las 18,00 horas, ya a punto de anochecer, el Titanic atraca en Cherburgo. Debido a su colosal tamaño no puede hacerlo en el puerto, por lo que el transbordador Nomadic traslada a sus cansados ocupantes hacia el transatlántico. Allí, John y Madeleine se sientan al lado de su compañera Margaret Brown y con ella se quejan fervientemente del retraso. También comparten el transbordador con la periodista Edith Rosenbaum.

El camarote del matrimonio Astor contaba con
una salita de estar privada.
Debajo una fotografía de un saloncito del Olympic,
que sería igual que en el Titanic
Al embarcar en el Titanic, el presidente de la compañía naviera propietaria del mismo, Bruce Ismay, les recibe con una cálida sonrisa, siendo conocedor de las molestias que les ha podido causar. No les entretendría mucho, Madeleine se siente  agotada y lo único que necesita es descansar, por lo que el matrimonio, su perra y los tres sirvientes son acompañados por un mayordomo hasta sus camarotes. Jack, Madeleine y Kitty se alojan en el C 62/64, una de las cabinas más lujosas, teniendo un salón privado y un amplio dormitorio donde la joven podría descansar durante la mayor parte del viaje.

La mañana siguiente a las 11,30, el Titanic atraca en Queenstown (actual Cohb), Irlanda, que sería su última parada. Junto a los transbordadores Irland y America, que llevaban y traían a los pasajeros y las sacas de correos, también habían parado varias pequeñas embarcaciones donde se podían adquirir prendas. Allí mismo Jack le regaló a Madeleine un chal de encaje que le costó 165 libras.


En esta fotografía realizada por el Padre Browne el 11 de abril de 1,912, se puede observar el mercadillo que se formo en la última escala del Titanic en Queenstown

Debido a las molestias que su embarazo le provocaba, Madeleine no tenía muchas ganas de salir del camarote, tan sólo se dejaba ver durante las comidas y cenas. Astor, sin embargo, salió cada tarde a pasear por la cubierta superior acompañado de su inseparable Kitty. Se cree que debido al susto que habían tenido con la perra en Egipto, pasó gran parte del tiempo en la cabina con ellos, sin embargo es muy posible que en ocasiones estuviese en la perrera, situada en la cubierta F.


La tarde del domingo 14 de abril fue terrible para Madeleine. Se encontró indispuesta prácticamente todo el día por lo que por la noche el matrimonio se acostó temprano. A las 23,40 el Titanic se precipita sin remedio hacia un iceberg que se ha divisado demasiado tarde. Sin poder detenerlo, colisiona fatalmente por el lado de estribor, provocando daños que le llevarían a su hundimiento apenas dos horas y cuarenta minutos después. En un testimonio posterior, Madeleine aseguró que creyeron que había habido un accidente en las cocinas. Nada más lejos de la realidad. Tras cerciorarse de la parada del buque, Jack decide salir para indagar qué es lo que está ocurriendo. No tarda en enterarse, han golpeado a un iceberg. Sin mucha preocupación, regresa al camarote donde informa a su mujer de que todo va bien. Se ha asegurado que Astor le dijo bromeando “he pedido hielo pero no es para tanto”. Se desconoce si estas palabras salieron realmente de su boca o si se trata de una leyenda.

Al poco tiempo la tripulación empieza a recibir la orden de informar a todos los pasajeros de que salgan de sus camarotes y se pongan sus chalecos salvavidas. Ante tanta movilización Jack y Madeleine no dudan en acudir a la cubierta, no sin antes haber cogido del joyero un valioso collar de perlas y el anillo de compromiso de su esposa. Es, quizás, en este momento cuando Daisy Minahan, otra pasajera de primera clase que se alojaba en el camarote C 78, afirmó que,

"Me desperté tras oír el llanto de una mujer en el pasillo".

Defendería toda su vida que se trataba de Madeleine. Su testimonio es posible ya que el camarote de Daisy y el del matrimonio Astor se encontraban en el mismo pasillo, tal y como ella afirma. Es probable pues, que la joven estuviera muy nerviosa ante la situación y esto le derivase en un llanto incontrolado.
El camarote de Daisy Minahan y el del matrimonio Astor, como podemos observar se encontraban en el mismo pasillo, en el cual pudo haberse producido el hecho que Minahan cuenta
De camino, en el vestíbulo de la escalinata de proa de la cubierta A, el matrimonio se cruzó con el Capitán Smith, que bajaba presuroso. Se cree que John fue directo a hablar con él y que le aseguró que todo iba bien, aparentemente tranquilo. Cuando volvió con su mujer, el Coronel le instó a ponerse los chalecos salvavidas. Con ellos también estaba el matrimonio Bishop y los cuatro se dirigieron hacia la cubierta de botes. Una vez allí el frío se hizo evidente. John mandó entonces a Victor Robbins, su mayordomo personal, que fuese a buscar al camarote un vestido y un abrigo más grueso para Madeleine. La pasajera de primera clase Caroline Bonnell, de 30 años, vio como la joven se vestía.

“Madeleine Astor estaba allí, sentada en una silla y era ayudada por su doncella a terminar de vestirse. El Coronel Astor se encontraba junto a ella”.

Como la noche era tremendamente fría y todo parecía en perfecto estado, Jack se llevó a Madeleine al gimnasio intentando alejarse del helado ambiente que había en el exterior. Estaba preocupado por ella y su estado de salud, bastante deteriorado debido al embarazo. Allí se sentaron en los caballos mecánicos del gimnasio, donde se dice que Astor procurando distraer a su esposa, había clavado una estilográfica en su chaleco salvavidas para enseñarle de qué estaban hechos por dentro. Teniendo en cuenta el carácter curioso  de John, es muy posible que así sucediese. Esta escena eliminada de la película “Titanic” de James Cameron, recoge este momento a partir del minuto 1,34.




El tiempo iba pasando y a las 00,25 del ya 15 de abril, comenzó a prepararse el primer bote. Las investigaciones más recientes afirman que el primero en estar listo sería el bote número 4, en el cual iban a montar varias de las damas más importantes a bordo entre las que estaba Madeleine. Sin embargo, la falsa sensación de seguridad hizo que muchos de los pasajeros se negasen a subir en un primer momento, lo que provocó que finalmente el primer bote en salir fuese el número 7. Según Helen Bishop,

“En el gimnasio se encontraba también el matrimonio Astor. Habíamos entablado una relación amistosa durante el viaje, ya que su camarote estaba muy cercano al nuestro…”

Esto no es cierto, como gran parte de su testimonio, que se contradice una y otra vez. El camarote de los Bishop era el B-49, una cubierta más arriba que la de los Astor.

“…Fuimos a hablar con ellos y vimos lo tranquilos que estaban. Esto nos hizo pensar que la cosa no era para tanto. Pero muy pronto comenzaron a arriarse los primeros botes salvavidas y los oficiales ordenaron que saliéramos a cubierta y montáramos organizadamente en ellos. Entonces Madeleine Astor estalló diciendo que lo que decían los tripulantes era una necedad, ¿cómo subirse en un barco tan pequeño, que estaba a tanta altura del mar pudiendo quedarse en el Titanic? Nosotros, aun así, obedecimos a los marineros y nos dispusimos a montar en un bote, a lo que ella aseguró que éramos todos unos tontos, que el Titanic no podía hundirse. Dejamos allí al matrimonio Astor y me dispuse a subir al bote 7”.

Posiblemente este relato pueda acercarse a la realidad aunque no está del todo claro que fuese así. Es posible que los Astor nunca tuviesen esa reticencia feroz a subir a un bote, aunque siempre se ha creído que John dijo varias veces “estamos más seguros aquí que en esos pequeños botes”.

El Segundo Oficial Charles Lightoller sería el encargado de hacer descender el bote 4, al que Madeleine estaba asignada. Había hecho por orden del Capitán Smith, que sobre las 00,40 le bajasen hacia la cubierta A con la intención de que las damas subiesen a través de una de las ventanas de su paseo cubierto. El problema es que todas estaban acristaladas, seguramente el Capitán había confundido al Titanic con su buque gemelo el Olympic, que sí tenía sin cerrar esa zona. Ahora tenían que buscar las llaves para abrirlas, lo que hizo que se demorasen aún más en lanzar el bote. A los Astor y al resto de pasajeros ilustres que con ellos estaban, como los Thayer, los Widener, los Carter o los Ryerson, tanto cambio de sitio les estaba haciendo perder la paciencia. John estaba indignado por el trato recibido y según avanzaban las horas y se hacía evidente el aprieto en el que se encontraban, su enfado se hacía mayor.


Sucesión de los pasos que los Astors siguieron durante la noche

- Salieron desde su camarote y subieron por la escalinata de proa al vestíbulo de la cubierta A, donde se encontraron a los Bishop y al Capitán Smtih
- Del vestíbulo de la cubierta A subieron a la cubierta de botes, donde primero salieron al exterior y debido al frío se guarnecieron en el gimnasio
- En el gimnasio se les indicó que bajasen a la cubierta A para que las damas pudiesen subir a través de las ventanas, que al estar cerradas, les obligaron a volver a subir a la cubierta de botes para volver a bajar y desde donde embarcarían finalmente en el bote 4

Probablemente en una de las veces que el grupo regresó a la cubierta de botes, los Astor se encontraron con la pasajera de tercera clase Leah Aks, de 18 años, que llevaba en brazos a su bebé Frank “Filly”, de tan sólo 10 meses. Seguramente conmovida por la imagen, Madeleine le entregó a la joven su chal para que pudiese abrigar al bebé. En esta entrada sobre el bote 11 se trata la historia de esta madre y su bebé.

Finalmente, una hora después de haber hecho descender el salvavidas a la cubierta, todo estaba listo. Habían conseguido abrir las ventanas y mediante las hamacas que habían sido usadas por los pasajeros de primera clase para disfrutar de la cubierta, crearon una rampa para permitir subir a todas las damas. Allí se encontraba el Coronel Archivald Gracie, de 53 años, que ayudaba incansable a embarcar a las mujeres. En su libro “The Truth About the Titanic” (La verdad sobre el Titanic) declararía lo siguiente,

“Una vez que Madeleine Astor estaba ya acomodada en el bote, el Coronel Astor asomó la cabeza y preguntó al Segundo Oficial si podía acompañar a su mujer alegando su delicado estado. Lightoller le denegó el paso, sólo podían subir las mujeres y los niños. Entonces Astor le preguntó cuál era el número del salvavidas, le dio sus guantes a su esposa y se despidió de ella asegurándola que se verían más tarde”.

Al bote también subirían las dos empleadas de los Astor, Rosalie Bidois y Caroline Endres. El mayordomo personal de John, Victor Robbins, se quedaría con su señor hasta el final. También fallecería en la tragedia.

El testimonio de las pasajeras de primera clase Ida Hippach y su hija Jean Gertrude, de 44 y 17 años respectivamente, asegura que fue John Jacob quien las ayudó a salvar la vida.

“Vimos cómo el Coronel Astor estaba embarcando a su mujer en un bote y oímos cómo le aseguraba que se verían más tarde. Se volvió hacia nosotras con una sonrisa y dijo –Señoras, son las siguientes- El oficial a cargo del barco protestó y dijo que el salvavidas estaba lleno, así que la tripulación siguió con su descenso. Entonces Astor dijo – ¡Detened el bote!- y su voz sonó fuerte y segura, tanto que la tripulación obedeció. Subimos a través de un ojo de buey”.

En algunas fuentes se ha publicado que John también ayudó a subir al hijo de los Carter, William de 11 años. Tras haber puesto pegas para que embarcase Jack Thayer, de 13 años, Lightoller y el segundo jefe de mayordomos, George Dodd, habían asegurado que ningún otro joven subiría al bote. Es entonces cuando entraría en juego Astor, que dicen le colocó un sombrero al chico para que accediese al salvavidas. Sin embargo esto es posiblemente falso. Fue la madre de William, Lucile, quien le puso el adorno, aunque quizás fuese gracias a la idea del Coronel. Nunca podremos confirmarlo.

Jack Astor tenía muy claro que tenía muy difícil volver a ver a su mujer. Se quedaría mirando cómo el bote descendía mientras se fumaba un cigarrillo, para después acudir a la cubierta F a liberar a los perros que estaban encerrados en sus jaulas, lo que sugiere que esa noche Kitty  se encontraría allí. Una escena eliminada de la película "Titanic" de James Cameron recoge un posible encuentro entre Benjamin Guggenheim, otro de los pasajeros más ricos del buque, y Astor justo cuando éste se dirige a buscar a su perra.



La conversación es la siguiente:


Camarero: ¡Señor Guggenheim!, son para ustedes señor Guggenheim

Benjamin Guggenheim: No gracias, llevamos nuestras mejores ropas y estamos preparados para hundirnos como caballeros, ¡pero nos gustaría tomar un brandy!
John Jacob Astor: Estoy buscando al maldito perro...
Benjamin Guggenheim: John...
John Jacob Astor: Madeleine me ha pedido que busque al perro.

Es posible que su esposa le pidiese que cogiese a Kitty, sin embargo seguramente sería cosa propia de Jack, quien era el dueño real de la perra.

Desde su bote salvavidas, Madeleine pudo ver la figura de su marido al lado de la perra, que ladraba contenta. Fue uno de los pocos testimonios que la joven daría en toda su vida sobre la tragedia.

La pasajera de primera clase Elizabeth Allen, de 29 años, aseguró que,

“Vimos al Capitán Smith dirigirse al puente y a John Jacob Astor junto a Bruce Ismay ayudando a bajar los botes y subiendo al pasaje”.

Teniendo en cuenta que Elizabeth Allen y su familia salvaron la vida a bordo del bote 2, el que se encontraba al lado del 4 y que había salido hacía unos 5 escasos minutos, es muy posible que pudiera observar como el Coronel ayudó a embarcar a algunas pasajeras, como podría ser el caso de Ida y Jean Hippach.

Lo que sucedió después con John Jacob Astor no podemos saberlo con certeza. Algunas informaciones apuntan a que ayudó sin dudarlo a arriar el resto de botes que quedaban otras sin embargo, aseguran que se quedó en la barandilla mirando al horizonte completamente tranquilo pero extremadamente serio, posiblemente esto último fuese lo que realmente pasara. Sea como fuere, podemos confirmar que Jack se lanzó al agua en los últimos instantes.

John Jacob Astor IV
El 22 de abril de 1,912 el buque cablero Mackay-Bennett, que había sido contratado por la White Star Line para la recuperación de cadáveres, halló el cuerpo del gran millonario. Su hijo Vincent había ofrecido una recompensa de 10,000 dólares si conseguían devolverle a su padre. John Jacob Astor fue identificado con el número 124. Llevaba puesto un traje de sarga azul, un pañuelo con una A bordada, un cinturón con hebilla de oro, unas botas marrones de cuero, una camisa de franela marrón con sus iniciales, J.J.A.,  bordadas en el cuello y gracias a la cual sería finalmente identificado, un reloj de oro, unos gemelos de oro con diamantes, un anillo de diamantes, el que había recogido del joyero de su mujer antes de partir, diez francos y varios billetes, un libro de bolsillo y una estilográfica de oro que presumiblemente sería la misma con la cual había abierto el interior de su chaleco salvavidas para mostrárselo a Madeleine.  

El cómo murió Astor es todo un misterio, las informaciones más populares han apuntado siempre a que lo hizo tras ser aplastado por una de las chimeneas del Titanic, se dijo que su cuerpo se encontraba muy magullado y prácticamente inidentificable físicamente. Otras fuentes, sin embargo, aseguran que el cadáver estaba en bastante buen estado y que había fallecido por hipotermia.  El superviviente Philip Mock, un pasajero de primera clase de 30 años, dijo en unas declaraciones al periódico Worcester Telegram,

“Muchos hombres se aferraban a los botes en el mar. William T. Stead y el Coronel John Jacob Astor intentaron apearse en un bote. Sus pies se congelaron y se vieron obligados a soltarse. Ambos murieron”.

La veracidad de estas declaraciones es prácticamente nula. Philip Mock se salvó a bordo del bote 11, es muy difícil que desde él pudiera observar con nitidez como dos personas en concreto se agarraban a uno de los salvavidas que flotaban aquella noche. Una vez hundido el buque, la luz era prácticamente inexistente.

El 1 de mayo de 1,912 el cadáver del Coronel Astor llegó a su hogar. Fue enterrado en el cementerio Trinity, de Nueva York, bajo la más absoluta intimidad. Su viuda Madeleine apenas podía mantenerse en pie. Los tres hijos de John, Vincent, Alice y Jakey recibirían su herencia, en especial su primogénito que se quedó el reloj de oro con el que fue encontrado su padre y lo llevaría el resto de su vida. En él recayó la mayor responsabilidad, pasando a dirigir la mayor parte  de los negocios de Jack. Nunca tuvo una buena relación con Madeleine llegando incluso, a negarle a su hermano parte de la herencia y los objetos de su padre. Vincent llegó a decir que estaba convencido de que Jakey ni siquiera era hijo de John Jacob Astor.
El supuesto reloj que se encontró
en el cadáver del Coronel Astor
Vincent moriría sin descendencia, lo que provocó que se perdiese la pista del reloj de bolsillo de Astor. Se cree que se lo dejó a su ahijado, William Dobbyn, quien era el hijo del secretario personal de su padre. Por lo visto él lo vendió y un hombre llamado John Miottel lo compró en la década de los 90. El artículo ha generado mucha controversia y aún hoy es difícil saber si se trata o no del reloj que Astor llevaba la noche del hundimiento.





Madeleine Astor de luto
Madeleine Astor salvó la vida a bordo del bote 4 y devastada, pasó los 3 días de travesía en el Carpathia sin salir del camarote del Capitán Rostron, que él mismo se había ofrecido a darle. El 18 de abril el buque de rescate llegó finalmente al puerto de Nueva York, donde una comitiva enorme de periodistas se abalanzaban sobre los supervivientes intentando saber más de lo ocurrido. Una de las pasajeras más solicitadas sería Madeleine, a quien su hijastro Vincent fue a recoger allí mismo. La joven se había quedado viuda con tan sólo 18 años y a punto de dar a luz. Su herencia consistió en un fondo fidudiario de 5 millones de dólares, 500,000 anuales y el uso y disfrute de su mansión de la Quinta Avenida de Nueva York, su hogar habitual y la mansión de Bechwood en Newport, donde se habían casado. Todo ello con el condicionante de que no volviese a casarse. 

Cuatro meses después, el 14 de agosto de 1,912, dio a luz a un niño varón al que llamó John Jacob Astor V y que sería conocido por todos Jakey, en honor a su difunto padre.  Jakey Astor nunca le conocería, sin embargo creció oyendo como su madre hablaba de él, siempre desde el más profundo de los respetos y con un tierno cariño.           


En 1,916 Madeleine Astor perdería todos sus derechos al casarse con William Dick, con quien tuvo dos hijos. El matrimonio acabó en divorcio y ella volvería a contraer nupcias con Enzo Fiermonte, un boxeador de quien también acabaría separándose. No tuvieron hijos. Moriría de un infarto en Florida a los 47 años, curiosamente a la misma edad que su primer marido.





El hijo de John Jacob Astor y Madeleine, John Jacob Astor V, llamado por todos Jakey

Hace unos años surgió el rumor de que el Titanic había sido hundido como producto de una conspiración formada por los jesuitas, que tenían como propósito eliminar a los hombres más poderosos del mundo, entre los cuales se encontraba por supuesto, John Jacob Astor.                      
Una teoría absurda y sin fundamentar como otras tantas Dos de las más conocidas,  la momia del Titanic o la Switch Theory las desmontamos en este blog.

El Coronel Astor es sin duda uno de los pasajeros más conocidos del Titanic. Ha sido interpretado por muchos actores en numerosas películas. Las que aquí vamos a exponer son sólo parte de ellas.

En “Titanic” (1,953) de Jean Negulesco, le caracterizó William Johnstone.


En la miniserie “Titanic” (1,996)de Robert Liberman, fue interpretado por Scott Hylands.  


El actor Scott Hylands interpretando a John Jacob Astor en "Titanic" de Robert Lieberman



En la oscarizada y aclamada “Titanic” (1,997) de James Cameron, le dio vida Eric Braeden. La protagonista de la película Rose DeWitt Bukater (Kate Winslet), personaje ficticio, interactúa con la pareja y le presenta como J.J., el hombre más rico del barco.


Eric Braeden y Charlotte Chatton como John Jacob y Madeleine Astor en "Titanic", de James Cameron

En el documental “Misterios del Titanic” (2,003) también de James Cameron, fue interpretado por Federico Zambrano.

En la miniserie “Titanic” (2,012), de Julian Fellows, le caracterizó Miles Richardson.

John Jacob Astor IV, conocido por todos como el hombre más rico del barco, murió en el Titanic en 1,912, sin embargo en la actualidad sigue vivo en todo aquello en lo que se involucró. Las tres páginas webs que anuncian los hoteles que fundó le recuerdan y en muchos sitios de su ciudad natal, Nueva York, aún pueden encontrarse numerosas placas identificativas que hablan de él. No existe ningún artículo, libro, documental o película sobre el Titanic en la cual no se le nombre, aunque sea de pasada. Nuestro blog no podía ser menos. Su pérdida supuso un punto y final a una era impresionando a medio mundo, tanto que aún no nos hemos recuperado. Es la magia del Titanic.


[Irene Hernández Rodríguez]

9 comentarios:

  1. Maravilloso artículo, Titanic es el barco que más me ha intrigado y fascinado, incluso antes de que saliera la película de James Cameron, les felicito, su blog es muy interesante, les estaré leyendo constantemente. besos.

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    1. De nuevo, muchísimas gracias por tus palabras Brenda. Es muy gratificante ver que alguien está disfrutando con lo que escribes y nos anima a seguir haciéndolo. Gracias por leernos.

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  2. Una historia interesante!!! Los Astor y el final que culmino sus vidas.

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  3. Gracias por tus comentarios, quisiera preguntarte, saber tu opinión con respecto a las pruebas encontradas que confirmarían que el barco hundido no es el "titanic" sino el " olimpic" ,, y sobre como todos los que trabajaban en la tripulación bajo cubierta disidieron no viajar el dia antes de zarpar, a eso sumamos como tambien J.P Morgan y 50 de sus socios amigos adinerados también a ultima hora descartaron subirse al barco,, Agradecería tu opinión

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    1. Lo primero gracias por comentar. Mi opinión respecto a este tipo de teorías de conspiraciones siempre es la misma, el Titanic despierta muchísimo interés y considero que a día de hoy, después de tantos años, aún nos cuesta entender el por qué ocurrió, cómo es posible que la obra de ingeniería más grande y hermosa construida por el hombre se fuera a pique por un iceberg. Es por ello que a lo largo de estos años en los cuales se ha convertido en leyenda, hayan surgido este tipo de explicaciones que no tienen ni pies ni cabeza. Siempre la respuesta más sencilla suele ser la correcta y te puedo asegurar que en este caso no se da una excepción. El Titanic se hundió por un bloque enorme de hielo con el que colisionó, es así de simple. No existen pruebas reales de que hubiera un cambio de barcos en absoluto, todo lo contrario, el propio pecio grita su nombre y no hay duda, el que descansa a casi 4 kilómetros de profundidad es el Titanic. Eso de que "todos" los que trabajaban en la tripulación bajo cubierta no viajaran es sencillamente falso.Entre ellos se encontraban, por ejemplo, todo el Grupo de Garantía entero y verdadero, con Thomas Andrews (constructor del Titanic) a la cabeza. El Presidente de la White Star Line, Joseph Bruce Ismay, también estaba a bordo, aunque luego salvase la vida, nadie le hubiera garantizado hacerlo. De hecho, si consiguió sobrevivir fue casi a última hora en uno de los botes plegables que salieron al final de la noche. La teoría se desmonta sola, sin embargo te invito a que leas otro de nuestros artículos, escrito por el gran Pedro Luis Campos, que muy amablemente nos ofreció esa joya que la desmiente punto por punto. Con poco que te informes, te darás cuenta de que no es más que una mentira contada muy bien. De nuevo, gracias por leernos, un saludo. http://verdaderahistoriadeltitanic.blogspot.com.es/2013/03/the-switch-theory-argumentos-que-la.html

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    2. Irene, creo que no estas bien informada. Dices que no existen pruebas que evidencien el cambio de barcos entre el Olympic y el Titanic, pero no es verdad, sí las hay, y muy claras, así como del incendio en uno de sus compartimentos, que tambien fue ocultado. Me parece que debes informarte bien.

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    3. Irene no puede contestarte en estos momentos, pero te dejo aquí su respuesta: Buenos días. Con todo respeto, el que no está bien informado eres tú. En ningún momento el incendio ha sido un secreto de estado. En cualquier libro serio, página web o informe, te puedes encontrar con todo lujo de detalles todo lo ocurrido al respecto. Y sobre el tema de cambio de barcos, ni me molesto en contestar. Léete la entrada que en nuestro mismo blog se dedicó sobre el tema, escrita por todo un experto, Pedro Campos, y mírate el documental de Óscar Trúniger que desmonta la absurdez de la dichosa teoría. Gracias por leernos.

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  4. Toda la vida me a gustado las películas del TITANIC estoy casi segura que yo he muerto en ese barco, cuando escuchó los violines me da melancolía como si recordara algo, ahora no se en que clase viajaba, de verdad fue una tragedia que estremeció a las personas hasta el dia de hoy y que pena que lo de la 2da esposa igual su hijo sigue siendo Astor y la rivalidad entre hermanos.

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