¡Bienvenidos a bordo!

Viaja un siglo atrás y adéntrate en el Buque de los Sueños. En su interior, las vidas y las historias de las 2,208 personas que depositaron sus ilusiones, sus esperanzas y sus anhelos en él. Conoce de su propia mano esta travesía que ya es eterna, conoce la Verdadera Historia del Titanic.


lunes, 12 de enero de 2015

George Swane, el chófer de los Allison

En esta entrada vamos a tratar sobre uno de los jóvenes más increíbles que he tenido el placer de investigar entre los pasajeros del Titanic. Geoge Swane es un nombre que posiblemente no hayamos oído nunca con respecto a este buque de los sueños, uno de los tantísimos anónimos que iban también a bordo de él.
Quiero acercaros la historia de este héroe desconocido, un chico que sea posiblemente la clave de los que ocurrió finalmente con la familia Allison esa noche de abril de 1,912. Vamos a conocer a George Swane.

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George nació el lunes 12 de diciembre de 1,892 en el 62 de Beaconfield Road, Preston, Brighton, un pequeño pueblo costero británico. Hijo de un matrimonio humilde era el sexto de nueve hermanos.

62 de Beaconfield Road, Preston, Brighton en la actualidad. Esta fotografía nos muestra un puente en el que probablemente George y sus hermanos jugasen durante su infancia
Desde muy pequeño el chico se caracterizó por su carácter divertido y abierto, al que le gustaba bromear y que soñaba siempre a lo grande.
Cuando era muy joven comenzó a trabajar. Se sacó pronto los permisos de conducir e hizo las veces de taxista y de chófer, pero George quería más, él soñaba con muchísimo más.

En el mes de marzo de 1,912 el joven conoció al matrimonio Allison, unos adinerados canadienses de vacaciones que finalmente le contrataron para hacer las veces de chófer. Este sería posiblemente uno de los mejores momentos de su vida. Estaba entusiasmado, por fin conseguiría esa aventura con la que tanto había soñado. Cruzaría el charco y tendría una nueva vida. La familia Allison volvería a Montreal, Canadá a bordo del Titanic, el buque más grande y lujoso del mundo. George estaba pletórico. 

El matrimonio Allison

El miércoles 10 de abril de 1,912, el gran transatlántico espera en el muelle 44 del puerto de Southampton. Junto a otras tres sirvientas, Sarah Daniels, Alice Cleaver y Mildred Brown, el chico cerraría el grupo de empleados del matrimonio y sus dos hijos.

Debido a que sus servicios no serían requeridos durante la travesía, tanto él como Mildred Brown, la cocinera, viajan en segunda clase alojándose concretamente en la cubierta F. 
Se desconoce el número exacto de camarote que el joven George ocupó, sin embargo sí sabemos que Mildred dormía en el F 33 y dado que las cabinas, según su propia declaración, estaban muy cercanas podemos deducir que quizás se trate de la F 41, que como podéis observar en la imagen lindaba con la de ella.
En la imagen podemos visionar el posible camarote de George Swane y el de Mildred Brown, que compartiría con Selena Rogers Cook, Elizabeth Nye y Amelia Lemore. Los domitorios estaban situados en la zona de popa de la cubierta F, en Segunda Clase

Gracias al testimonio de Mildred podemos saber que George Swane se encontraba inmerso en una pelea de almohadas con sus compañeros de habitación la noche del 14 de abril de 1,912. Este tipo de juegos eran muy típicos del chico. 
Tanto la cocinera como las tres chicas con las que compartía cabina, Selena Rogers Cook, Elizabeth Nye y  Amelia Lemore, estaban despiertas por el alboroto que hacían. Desconocemos si se unieron a dicha pelea o si bien simplemente estaban molestas con ellos por causar semejante bullicio, posiblemente fuese esta segunda opción.

A las 23,40 horas el Titanic choca con un iceberg. George Swane que, o bien sintió el golpe o bien fue advertido del peligro, acudió a la habitación de las chicas y las instó a vestirse para subir a la cubierta, aconsejándolas ponerse un chaleco salvavidas. Según el testimonio de Mildred Brown esta fue la última vez que le vio.


"Al principio no podía creer que iba en serio y no me levanté hasta que George Swane vino y nos lo dijo. Esa fue la última vez que lo vi al pobre chico…”


El relato de Alice Cleaver, conocida como “la niñera del Titanic” y de la que hablaremos en otra ocasión, nos permite saber que ella, tras haber dejado a los niños de los Allison con sus padres en Primera Clase, bajó a la cubierta F con la intención de reunir a toda la partida para finalmente dirigirse a la cubierta de botes y ponerse a salvo. Alice tan sólo pudo encontrar a George y juntos acudieron al encuentro de los cuatro miembros de la familia Allison con los que, finalmente, fueron a buscar un salvavidas.

Alice Cleaver sostiene al pequeño Trevor Allison
Nos situamos  ya en la cubierta de botes. Bess Allison muy nerviosa debido a la situación, deja a su bebé Trevor en brazos de la niñera mientras que ella agarra muy fuerte la mano de su hija Loraine. El caos ya es reinante y la multitud hace que el grupo se separe dejando por un lado al matrimonio con su hija y a la niñera, el chófer y el bebé por otro.
Probablemente George y Alice intentaron buscar a sus jefes pero el tiempo apremiaba y los botes salvavidas estaban agotándose. Según la niñera un oficial la llevó “arrastrada” hacia la espera del bote 11. Esto no es algo que podamos confirmar sin embargo sí es posible que ocurriese, no habría ya muchas mujeres por la zona y una con un bebé en brazos llamaría la atención.


El testimonio de Alice Cleaver nos da las claves de lo que ocurrió a continuación. Ella no quería subir sin antes haber informado a los Allison de dónde estaba su hijo y su oposición tajante a hacerlo provocó que el joven George Swane tomase la decisión de quedarse en el barco para buscarles y así tranquilizar a la niñera, que sólo por este acto de valentía accedió a marcharse. 

Son alrededor de la 1,35-1,40 de la madrugada, Alice Cleaver sube al bote número  11 mientras un mayordomo, William Faulkner, coge al pequeño Trevor. Después el propio Faulkner también sube al salvavidas, lo que nos lleva a pensar que quizás también George pudo tener la oportunidad de hacerlo. Alice aseguró que él observó cómo el bote descendía y lo que pasó después ya sólo podemos deducirlo.

Seguramente tras dejar a Alice y al bebé en un bote, el valiente George se fue sin demora a buscar a los Allison, tal y como le había prometido a la niñera. Probablemente este acto se debiese a dos razones, es posible que él creyese que podría tener más oportunidades y sabía que si no le hacía esa promesa a Alice Cleaver ella no subiría al bote, lo que les pondría en peligro tanto a ella como al bebé.

Lo más posible es que George no consiguiese encontrar al matrimonio Allison y al llegar el inminente final se lanzase al mar, donde tendría la misma suerte que otras 1,495 personas. 

George Swane murió en el Titanic la madrugada del 14 al 15 de abril de 1,912 junto a sus jefes, Hudson y Bess Allison y su hija Loraine, la única niña en fallecer de primera clase. Sarah Daniels, Mildred Brown y sus compañeras de habitación lograron sobrevivir a la tragedia. Gracias a la intervención de George, también lo hicieron Alice y el bebé de los Allison, Trevor, que desgraciadamente acabaría encontrando la muerte apenas 18 años después, pero esta es otra historia.

El cadáver de George Swane fue recuperado días después por el Mackay-Bennett, barco que destinó la White Star Line para la recogida de los restos mortales. Su cuerpo fue etiquetado con el número 294.   

La descripción que hicieron de él fue la de un joven con cabello oscuro de unos 18 años. Vestía un traje azul, calcetines grises y unos zapatos bajos. Llevaba consigo una cadena, varias monedas, un alfiler de corbata y dos licencias de conducción por las cuales fue seguramente identificado y llevado a tierra. George Swane fue enterrado en el cementerio de Fairvew en Halifax, Canadá, el 6 de mayo de 1,912, junto a muchos otros cadáveres rescatados.
Lápida de George Swane en el cementerio de Halifax, Canadá
Su historia, completamente desconocida, nos muestra la cara más amarga de esta tragedia a la vez que nos permite conocer el acto de valentía que salvó la vida de una mujer y un niño que no hubieran tenido ninguna oportunidad si George Swane no hubiese intervenido. Por lo tanto recordemos a George, un joven de 19 años para que pueda seguir vivo, demostrándonos que en todos los ámbitos de nuestra vida puede existir un héroe anónimo como él. Lo mínimo que merece este chico es esta humilde entrada. Por su memoria.


Documento que certifica la identidad del cadáver 294 como George Swane

Documento donde figura la descripción del cadáver 294 y sus pertenencias



[Irene Hernández Rodríguez]


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